Lo duro que resulta ser de la oposición en Rusia

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Hace unas semanas, Vladimir Putin se garantizó un poder prácticamente vitalicio con una votación por la que se modificaba la constitución de su país. Al final solo tiene que ganar las elecciones para continuar viviendo en el Kremlim que tiene que ser algo realmente espectacular. Y, para ello, parece que tiene sistemas más que efectivos. No hay más que ver cómo terminan todos aquellos que, de una forma u otra, tienen el cartel de opositores. El último es Alexei Navalni. Un té tomado en un bar de un aeropuerto fue suficiente para que yazca muy grave en la cama de un hospital. Se dijo que había sido envenenado y, aunque ahora los médicos que lo tratan lo niegan, la verdad es que todo resulta demasiado sospechoso.

Lo duro que resulta ser de la oposición en Rusia