LA VISTA PANORÁMICA DE LA CORUÑA

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Como todos los coruñeses saben, las obras de la Marina-Parrote, han cambiado la estética de nuestra ciudad, la imagen bucólica de otros tiempos ha dejado paso a la actual, que no convence a nadie y que está basada arquitectónicamente en un asfalto de celosía, cemento y piedra poco atractivo a la visión del viandante y que el visitante se queda con una pobre imagen de lo que no se debe hacer en una ciudad que acogedora, no existen sombras en verano debido a la escasa arboleda.
Se proyectó un aparcamiento en el Parrote y no se cuidó su entorno. Hoy se asemeja una solana veraniega por donde se antoja difícil pasear bajo los calores, sin sombras y no haber previsto esta contingencia para hacer más acogedor aquel emblemático lugar.
Otro tanto aconteció con el túnel de la Marina, las prisas son malas consejeras y el PP las tenía para que entrase en funcionamiento antes de las elecciones municipales, cuyo resultado todos sabemos el que fue, pero no llegó a tiempo para hacer su inauguración, ya que el alcalde se limitó hacer un pequeño paseo por la zona que se había acabado a tiempo, debido a que los coruñeses se le anticiparon y fueron los primeros en hacer del paseo su inauguración popular.
Su estado interior con bifurcaciones hacia María Pita y El Parrote ha colmado los deseos municipales de la anterior corporación, que no han sabido dar respuesta a las necesidades de la ciudad y en su parte superior ha dejado un enlosado por el que en los meses de estío es imposible caminar. Los árboles y las sombras brillan por su ausencia y el gasto que se hizo para dejar el lugar tan desprotegido y sin apenas jardines y plantas, dice muy poco de los urbanistas que intervinieron en la obra y de los políticos que la mentaron y alumbraron la misma.
Hoy la foto fija de la zona es un desierto de calzada, carente de atractivo y con muchos problemas de todo tipo, la foto del recuerdo de La Coruña, quedó fuera de lugar cuando el alcalde Francisco Vázquez, levantó bajo su responsabilidad los dos edificios más horrorosos que uno se pueda imaginar en la entrada atlántica del puerto de La Coruña y ahora Carlos Negreira acabó por rematar la obra de una foto que no gusta a la mayor parte de la ciudadanía coruñesa. Por favor, no hagan más adefesios en La Coruña, la ciudad es de todos no de unos pocos, mientras que sus males los padecemos todos los coruñeses y también los que nos visitan.

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