Preservativo

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Si eres un político importante, debes preservar tu carácter, vicios, el trato a tus parejas y tus inclinaciones sexuales. Si no “afinas” puedes perder popularidad y/o el cargo; es decir: cagarla.
Recuerdo al follador nato y violador Dominique Strauss-Kahn, del Fondo Monetario Internacional; al inconmensurable Cavaliere, otro que tal; los amigos del vidrio rellenable: la Dama de Hierro, George Bush; y quienes se “asolteraron”, por lo que fuera, después de su mandato: Felipe, José Luis y otros.
Ahora toca turno al gabacho Francois Hollande. Aunque el tío no pasó por el aro del “matrimonio regular”, su última expareja le pone en apuros contando sus cositas en un libro-dossier.
No crean; aquí solo con los ejemplos de los Borbones tenemos para llenar un incunable de  metro y medio de alto.
Ahora cuentan cosas del penúltimo matrimonio real, patentes desde hace tiempo. Quien resiste como un tigre es Mariano, modelo de hombre y esposo ejemplar, donde los haya. Sospecho.

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