COMERCIO CORUÑÉS: AUTÉNTICA PENA

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Me reúno con un grupo de veteranos propietarios de comercios de La Coruña y aunque los males y lamentos son bastante parecidos a los del resto de España ya muy reflejados por la prensa nacional, bueno sería hacer acopio, aquí y ahora, de las quejas de los comerciantes de Marineda.

En líneas generales opinan que el paro aumenta, la renta disponible disminuye y el crédito escasea. En este entorno hostil, el comercio minorista languidece. Dicen los comerciantes que aunque algún día acabe la crisis, el sector nunca volverá a ser el mismo. Advierten de que el comercio no acaba de tocar fondo. Cinco años de crisis redibujan el sector y crean pautas sociales que sobrevivirán tras la tormenta. Las ventas en negocios minoristas acumulan, efectivamente, cinco años de caída. El consumo ha menguado 10 puntos desde que comenzó la crisis. El volumen de negocio futuro también cambiará por la demografía.

La inestabilidad laboral marca los patrones de consumo próximos. Un detalle sintomático: la cuota de marca blanca ha subido 11 puntos desde 2004. Los supermercados de precios bajos se imponen a los hipermercados. Y una cosa es cierta: la caída de importaciones ha mejorado la balanza comercial. Sin embargo, la sequía crediticia impide romper el círculo vicioso de la austeridad. Seamos sinceros: las familias, en especial las perceptoras de rentas bajas, están sufriendo las peores consecuencias de la crisis. Este periódico publicaba días atrás, un desazonante y descarnado reportaje sobre el estado catatónico de los negocios de muebles en La Coruña. Es una simple muestra del estado general del comercio en nuestra capital.

España –y, por supuesto, La Coruña– no solo sufre la tasa de paro más elevada de las economías desarrolladas, sino que, también, es una de las que peores perspectivas albergan para el conjunto del año. El empleo seguirá destruyéndose y no será fácil que la tasa correspondiente baje del 27 %, donde puede situarse en marzo. Además, la familia media española mantiene un muy elevado nivel de endeudamiento, mayoritariamente amparado en hipotecas sobre viviendas cuyo valor no deja de descender. Se salvarán Urdangarín y Bárcenas… ¡Ah! Y también Lendoiro.

 

COMERCIO CORUÑÉS: AUTÉNTICA PENA