El gesto que esperan las asociaciones coruñesas

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La Marea se ha empecinado en convertir su querencia por la parálisis en una epidemia contagiosa que está muy cerca de hacer añicos las más sólidas bases del orgullo coruñés. Si hay algo de lo que los vecinos de esta ciudad podemos presumir es de haber tejido entre todos un tupido y rico tapiz de entidades sociales y deportivas. En ellas los coruñeses hemos depositado nuestra conciencia social. Ahora, por obra y desgracia del Gobierno local, estamos al borde de una situación alarmante por injusta.
A estas alturas cualquiera que observe con un mínimo prisma crítico los últimos pasos dados por Xulio Ferreiro se habrá dado cuenta ya de que los presupuestos son un asunto que al alcalde le ha dejado de preocupar. A fin de cuentas –nunca mejor dicho– no tiene más que esperar a que el calendario dicte sentencia y le otorgue vía libre, Junta de Gobierno mediante, para convertir sus caprichos en órdenes.
Amparado en una mayoría que ni siquiera es tal, y sordo a las demandas ciudadanas que adquieren categoría de clamor, condena sin titubeos a las entidades sociales, deportivas, comerciales, educativas, vecinales y culturales a apañárselas sin los convenios que para su inmensa mayoría son el aire que respiran. Para La Marea la ciudad es otra cosa. Es una excusa para abrirse paso a codazos en el jaleo antisistema en el que se recrean. Tal y como estamos comprobando un día sí y otro también, María Pita es solo un pretexto para tomar los cielos al asalto. Sus cielos. Esos en los que una cohorte de asesores y agregados se sientan en asamblea a la derecha, o a la izquierda, del padre poder.
Ahí es donde están cómodos: lejos de esas miradas inquirentes que esperan alguna noticia sobre un rescate de última hora que los libre del abismo. De seguir así, ebrios de esa toxina paralizante que asfixia a la ciudad, pronto los dramas aflorarán. Ya han empezado a brotar. Entidades de tanta solera y tanta utilidad social como el Circo de Artesanos, la Federación de Comercio, el Hogar de Sor Eusebia, el Banco de Alimentos, el Básquet Coruña o el Club de Tenis Marineda –pongamos como ejemplos aleatorios– ya advierten de su grave anemia funcional.
Tenemos una oportunidad para estos casi 140 corazones que laten en el pecho urbano coruñés. Dado que nada podemos esperar de quienes huyen del diálogo y vuelan puentes, vaya el mensaje a los cómplices necesarios de este desgobierno. En manos del Partido Socialista está que en el próximo pleno se apruebe una moción que fuerce a Xulio Ferreiro a elaborar un modificativo urgente que garantice como mínimo los mismos convenios de 2014, presupuesto inicial más modificativo. Es una propuesta de mínimos que por poco más de cuatro millones de euros solucionará los mayores quebraderos de cabeza de la gente. Atrévanse a romper el cascarón. La inmensa mayoría de los coruñeses se lo agradecerá desde el corazón.

*Rosa Gallego es portavoz 
municipal del PP

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