Otro recorte acerca a Cameán al paraíso de la felicidad

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LA pseudopeletera Silvia Cameán, musa del sector pijo de la Marea, nasía pa’ganá, está feliz, no porque los presupuestos lleguen a pleno dentro de plazo –dos días antes de que acabe el año, que tampoco hay que pasarse–, sino porque el recorte de las inversiones afecta directamente a su departamento. La renta municipal, que ella subtituló “Unha ferramenta para medrar”, con lo que suscitó una pregunta nunca respondida: ¿para medrar ella o para medrar la Marea?, porque los beneficiarios de la ayuda no medraron, vuelve a sufrir el efecto del tijeretazo –realmente da la impresión de que la concejala de Bienestar Vegetal, María García, biotopo pata negra, prestó una podadora de malas hierbas–. Era la medida estrella de los mareantes, incluso Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, llegó a decir, una vez que se aprobó, que ya se podía morir tranquilo, pero cada año que pasa está más estrellada. Nació en 2016 dotada con 2,1 millones; este año se iba a subir a tres, pero cayó a 1,6 y el próximo contará con poco más de un millón. ¿Es para que esté feliz o no? Vamos, para estar feliz y botar foguetes. FOTO: silvia cameán, durante un pleno | aec

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