Los okupas piensan en un futuro brillante como el de Varela

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SER un okupa es en estos momentos más o menos lo mismo que ser un emprendedor, ya que abre un montón de puertas y asegura disfrutar de respeto y reverencia en algunos ámbitos. Que se lo digan a Xiao Varela, responsable de la Concejalía de Paseo de Bicicletas –camina por la calle con una como quien lleva al perro a hacer sus necesidades, pero jamás se le ha visto pedaleando–, que hizo sus pinitos como okupa y ahora disfruta de despacho y sueldo oficial. Y además debió crear escuela –utilizar la expresión sentar cátedra en una acción referida a él sería exagerar de más–, pues los coruñeses a los que les enkanta vivir en casa ajena sin pagar alkiler cada vez tienen menos miedo a experimentar esa sensación y ya se atreven a llegar al centro de la ciudad. Esta semana intentaron tomar un edificio de San Andrés y a finales del mes pasado provocaron un incendio en otro de la misma calle. Quizá la Comandancia de Obras esté superpoblada y tengan que buscar nuevos asentamientos, pero no estaría de más que se civilizasen un poco y acudiesen a una agencia inmobiliaria. A lo mejor así en el futuro hasta llegan a concejales.

Los okupas piensan en un futuro brillante como el de Varela