La Hansa y Barcelona.

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istóricamente la “Hansa” se corresponde con un período histórico  de las ciudades que se organizaron y se les denominó como “hansánicas” dentro de su poder comercial y político, en que unas setenta ciudades estuvieron unidas bajo esta fórmula y se les denomino como Liga teutónica, las más significativas en esta unión temporal, fueron Hamburgo, Bremen y Lubeck, llegando su poder económico y comercial a controlar los mares Báltico y del Norte, los privilegios acumulados hicieron de aquella liga, una potencia tanto política como económica que duro desde 1356 a 1650 aproximadamente.
Ahora bien, explicada esta parte de la historia, ¿A, que viene la relación Hansa y Barcelona? Muy sencillo. La historia y las matemáticas, son ciencias exactas, una nos indica el pasado y como ha sido y la otra que todo está escrito en los números y partiendo de esta base, ponemos los datos políticos precisos y cuando seamos capaces de solucionar un problema aplicamos la experiencia de ambos campos y podemos obtener su solución.
España tiene un problema institucional con Cataluña, cuyo poder recae en Barcelona, que es la segunda ciudad más importante de España, cuando pensamos en aquella comunidad, lo hacemos identificando en primer lugar a Barcelona, como lo hace todo el mundo, debido a que es una ciudad cosmopolita y de una gran tradición cultural, social, económica, política y de negocios ú ocio para muchos españoles y también extranjeros. El problema de separatismo que se vive en aquella comunidad, tiene su viabilidad política en la creación de Barcelona como ciudad autónoma y con todos los privilegios que ello conlleva, el resto de la comunidad no cuenta, al no tener el peso específico que tiene la propia ciudad de Barcelona.
Por tanto ser una ciudad con privilegio autónomo, haría recuperar la esencia del poder económico que ha perdido y perderá de seguir en esa caída libre por el precipicio, la solución y con ello el fin del desafío separatista, se acaba bajo esta fórmula, tan antigua en el tiempo que puso en cabeza a numerosas ciudades en el comercio internacional, ello lógicamente lleva implícito el respeto de la ley y su acatamiento en el orden jurídico que se establezca, pero puede ser una solución definitiva a un problema que está afectando a España y su relación internacional por el tema catalán.
Quizás haya otras soluciones que también sean de interés, pero hoy por hoy la que se antoja más eficaz para acabar de una vez por todas con el planteamiento soberano y radical, es afrontar un diálogo, planteando que Barcelona sea una ciudad autónoma con todas las garantías y dentro del marco constitucional vigente, pero con las libertades que se acuerden dentro del propio marco, con su propia legislación fiscal y aprobación presupuestaria de cada ejercicio, sin que su libertad se vea coartada por ninguna circunstancia baladí, como es el cambio de gobierno de la nación cada vez que haya elecciones, es decir con un marco sólido y que haga que los barceloneses tengan instituciones propias dentro del régimen actual democrático, quedando la autonomía supeditada a las decisiones de la ciudad autónoma de Barcelona.

La Hansa y Barcelona.