LA JOVEN EN EL PALACIO
Si Tchaikovski hubiera escuchado su Obertura 1812 interpretada por un grupo de jóvenes con una preparación musical de características similares a la de la Joven Orquesta de la OSG, probablemente y debido a su exquisita sensibilidad, podríamos imaginarnos un cambio en su concepto de vida y obra. Teniendo en cuenta que esta generación de jóvenes músicos tiene una preparación muy superior a la de cualquier otra época, y que las características sociales y globalizadoras del mundo que les está tocando vivir les está permanentemente enriqueciendo por un proceso derivado de ósmosis intelectual, nuestra imaginativa teoría bien podría convertirse en guión de película, incluso menos fantástica que “Copying Beethoven”.
El Festival Mozart ha cerrado sus puertas y ha sido la Joven Orquesta de la OSG la encargada de su clausura. El hecho de que esta agrupación haya cerrado este emblemático ciclo transmite el positivismo que emana de su organización, realzando la apuesta de la OSG por la formación musical de calidad. Desde el inicio de la Joven el plan director fue claro: la obtención de objetivos musicales de excelencia para los jóvenes por encima de otras cuestiones. A día de hoy, esta forma de actuar ha atravesado barreras y abierto fronteras geográficas recalando en caladeros de músicos de diferentes procedencias.
El programa difícilmente podría haber sido superado, pues su elección lo convirtió en un éxito clamoroso. Sí, claro que los conciertos de juventud mueven a padres y amigos, y que es más fácil conseguir la bonanza del público, pero pocos éxitos tan redondos: por el programa elegido –de altísima cualificación técnica-, por la buena comprensión y atención de los jóvenes a las indicaciones de Víctor Pablo y por el buen nivel de la cuerda que en esta edición se ha superado con claridad, especialmente las secciones de cellos y de primeros violines.
“Danza Húngara nº 5” de Brahms, “Carmen” y “L’Arlésienne” de Bizet (selección), “Polonaise” de Tchaikovski (Eugene Onegin), “Allegro con fuoco” de la Sinfonía Nuevo Mundo de Dvorák, “Allegro con brio” de la Sinfonía nº 7 de Beethoven, “Obertura 1812” de Tchaikovski.
