SUSPENSO GENERAL

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En día anterior a la aprobación de la Ley Wert se conocieron los resultados del llamado Informe PISA de los Adultos que la OCDE realizó en 23 países, cuyo objetivo es conocer las competencias básicas en comprensión lectora y en comprensión matemática de las personas que tienen entre 16 y 65 años.
En el caso de España los resultados arrojan una conclusión demoledora: somos el peor país, de una lista de 23, en competencia matemática y el segundo por la cola en comprensión lectora. En una escala de 1 a 5, el adulto medio español obtiene un 2, lo que revela muchas limitaciones para cálculos matemáticos o para entender y extraer conclusiones de una lectura de cierta profundidad.  
Llama la atención que, según el informe, en países como Japón o Finlandia los alumnos titulados en Bachillerato o Formación Profesional de Grado Medio obtienen igual o mayor puntuación que los universitarios o estudiantes de FP de Grado Superior españoles.
También llamó la atención que, conocidos los resultados, los políticos de los partidos mayoritarios –los otros ni se ocupan, ni se preocupan del problema– trataran de acusarse mutuamente de esas carencias de la población española en lugar de reconocer que todos, la sociedad en su conjunto, tenemos un problema con la educación y entre todos deberíamos tratar de buscar soluciones. Es curioso que quien puso un poco de sensatez fue el controvertido ministro Wert, que pidió no perderse en batallas estériles sobre de quién es la culpa y ponerse a trabajar para mejorar estas cifras.  
Esa búsqueda de soluciones debería ser liderada por los políticos, como él, pero el consenso en materia educativa no es el camino elegido por ellos, como demuestra la aprobación de la Lomce con los solos votos populares. Cuando llegan al Gobierno todos cambian planes y programas que dotan de inestabilidad al sistema y desconciertan a padres, profesores y alumnos.
Por tanto, que nadie se extrañe que los sucesivos Informes PISA, los rankings periódicos de las universidades, los datos del abandono y fracaso escolar o este último informe de la OCDE constaten el bajo nivel de la educación en España. Lo peor es que nuestra ignorancia lastra la recuperación económica y también repercute el nivel salarial de los trabajadores.
Se pregunta César Molinas cómo es posible que la estrategia de futuro más clara para España, como es la mejora de la educación y el apoyo a la investigación, sea ignorada por los partidos mayoritarios y masacrada por el Gobierno con tanto recorte. Es una buena pregunta. 

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