SUEÑO

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En el asiento de un coche parado se encontraba un sueño en un papel viejo. Estaba lleno de polvo y la batería no le funcionaba, pero en el bolsillo que había en la parte de atrás del asiento del conductor había un sueño sin realizar, un sueño dormido.
Él lo cogió con las dos manos intentando no despertarlo; si estaba allí durante tanto tiempo, era porque hay sueños que es mejor no despertar, era lo que se llamaba un sueño olvidado.
Pero, ¿qué haría ahora con él una vez que lo había despertado? ¿Por qué había metido la mano allí? ¿Había necesidad de tener más sueños?
Ya había tenido bastantes, algunos inservibles, otros que duraron unos instantes y otros que se realizaron. Sueños despiertos, sueños dormidos. Recordaba sueños como el de Michel Fury, que cantaba una canción de amor en la nieve estando enfermo y murió.
El joven Michel Fury hubiera estudiado canto si la nieve y el amor no se lo hubiesen impedido. Ese papel arrugado tenía escrita una frase: “Solo los que son capaces de vivir siguiendo a su corazón transcenderán la muerte”. Firmado, Michel Fury.

SUEÑO