Laponia, la… ¡leche!

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Ante todo, aclarémonos. No estoy contra la instalación del poblado navideño de Laponia, que vuelve a la coruñesa plaza de María Pita para diversión e ilusión de los niños y de cuantos nos visitans. Es más: me parece una idea aprovechable y una decisión que dará movimiento a las depauperadas arcas de los negocios y comercios de la zona.
Lo que veo escandaloso, excesivo y de todo punto desmesurado es el presupuesto originado para tal evento, pero el alcalde largó un concreto decreto aprobando una partida destinada al “teatrillo lapón”. En total, el montante –que podremos desmenuzar– asciende a la “ínfima cantidad” de 145.633 euros. Mucho arroz para tan poco pollo a usar en 23 días de casetitas. Y como llueva, se fastidió el invento. Si, entre otros montajes, va una pista de patinaje, cabe recordar que, en tales fechas, ya viene funcionando otra con contrastado éxito. Adecuar la plaza e instalar los ranchitos lapones cuestas 77.600 euros. ¿No se pudo hacer por menos? Me suena a una inversión excesiva. El año pasado costó 1.500 euros menos: lo de ahora, todo un consuelo. ¿Cuánto costará el capitulo de animación? Casi 73.000 euros costó el año pasado. Esperemos que los cerebros economistas del Ayuntamiento afinen todo lo que puedan, pues Juan Contribuyente no tiene el bolsillo para “coñas marineras”.
Y al montante total del ala habría que sumar el alquiler de las carrozas y que supone otros 92.000 eurazos más. Me gustaría equivocarme y que los prebostes municipales pudieran y supieran corregirme. En suma, opinen ustedes el gasto, señores del gobierno municipal, y si no pueden rebajar el presupuesto, eliminen fontaneros, que la mayoría están de más y su labor pueden hacerla perfectamente funcionarios de oposición y de carrera con derecho en el Ayuntamiento.
Nos han llegado una lista detalladísima del número y nombres de fontaneros municipales, que, con arreglo a las nuevas normas estatales, ya pueden acudir al llanto y crujir de dientes, pues será cosa de notificarla.

Laponia, la… ¡leche!