Lo social y el mensaje del rey

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El mensaje institucional del Rey, con motivo de la Navidad, debe interpretarse fijando con exactitud el alcance y medida de sus palabras. 
Todas sus ideas expuestas con claridad y sin rodeos responden al viejo refrán castellano de “a buen entendedor pocas palabras bastan” que se encuentra en el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita y en La Celestina y El Quijote y, muy anteriormente, en el comediógrafo latino Plauto.
Efectivamente, el mensaje del Monarca no es un discurso, ni una alocución, mitin o arenga; es una manifestación de sus ideas expresada con claridad y precisión sobre el interés de la Corona en relación con los temas que más preocupan a los españoles.
Entre esos temas, tienen especial interés los relativos al Estado de bienestar, a los que se refirió el Monarca insistiendo en “la necesidad de fortalecer los servicios públicos esenciales como la sanidad y la educación y reducir las desigualdades”. En el contenido de esas palabras se encierra un doble sentido: de exigencia y de advertencia. Exigencia cuando afirma que “hay que fortalecer los servicios públicos esenciales como la sanidad y la educación” y de admonición o advertencia cuando habla de “reducir las desigualdades”.
No cabe duda que en ese doble aspecto de exigencia y  denuncia se resumen y condensan las líneas maestras del bienestar social y del interés general de la población.
Pero lo anterior no sería suficiente si no se corrigiesen las desigualdades sociales, agravadas por la crisis y el desigual reparto de sus consecuencias sobre la sociedad. Por ello, expresa su preocupación alertando sobre la necesidad de “reducir las desigualdades”.
Continuando con el espíritu social que se desprende de su mensaje, en otros de sus pasajes puntualiza que “el crecimiento sostenible es una prioridad para seguir creando empleo”; pero no cualquier clase de empleo sino que matiza y concreta un “empleo digno” o lo que es igual, en condiciones laborales y económicas aceptables y suficientes. Debe subrayarse que utiliza la expresión “empleo digno” que es más completa y comprensiva que la de “salario digno”.
Visto lo que dejamos expuesto, es justo reconocer que el mensaje del Rey destila un sentido y una preocupación social innegables.
Sus palabras no pueden quedar reducidas a una mera formulación teórica; antes al contrario, deben servir para movilizar la voluntad de los políticos en orden a su cumplimiento y aplicación práctica. No se puede permanecer sordos a unas voces que sintonizan con el espíritu de la población. Es, pues, a los políticos a los que se dirige ese reto social planteado y lo hace interpretando fielmente las principales preocupaciones y necesidades de los ciudadanos. Por lo tanto, el mensaje del Monarca no constituye propiamente una orden o mandato; pero tampoco puede entenderse como una mera recomendación o consejo. Sus palabras encajan en la naturaleza social y democrática de nuestro Estado de Derecho reconocido en la Constitución.

Lo social y el mensaje del rey