La huida de Artur Mas

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Ya nadie duda de que la consulta secesionista de Cataluña no es más que una cortina de humo para no hablar de la situación de bancarrota en la que se encuentra la comunidad autónoma. Una huida hacia adelante del señor Mas, amenazado por una extrema debilidad política.
El referéndum secesionista no es más que una excusa. Una mala excusa para no hablar de lo verdaderamente importante que es el paro y la crisis económica. No se entiende que el gobierno de la Generalitat se empeñe en pelear por la independencia y, al mismo tiempo acuda a final de mes al Estado para pedir recursos que le permitan pagar las nóminas y los servicios más elementales que de ella dependen.
Los separatistas se empeñan en ensalzar la discrepancia y el enfrentamiento como fórmula de acción política, en un camino imposible que traerá consigo únicamente una frustración estéril. Se impone la necesidad del consenso y el acuerdo, al menos por lo que respecta a los dos grandes partidos españoles, para defender el sentido común y la convivencia en un Estado plural que debería tener en la lucha contra el desempleo su principal prioridad.

La huida de Artur Mas