Volver a las aulas con garantías

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a política educativa se ha estado improvisando en los últimos días en lo que se refiere a la vuelta a las aulas de los alumnos, desde los más pequeños de las guarderías, a los mayores en la Universidad. Han sido idas y venidas en las propuestas para llegar a una especie de consenso, sin consensuar, de la forma como tienen que entrar los alumnos en los centros educativos y lo que deben de hacer durante las largas horas que permanecerán en sus dependencias.
La improvisación entre los dirigentes políticos con competencias ha estado presente durante la última semana de agosto. Lo que no se hizo, o no se quiso hacer, en los meses anteriores se pretendió solucionar en unos días una vez que los políticos, bastante morenos todos ellos, se dieron cuenta de que varios millones de escolares tenían que retornar a la vida diaria de un curso académico que presenta más incertidumbres que certezas para luchar contra el coronavirus.
La enésima decisión educativa en Galicia modifica el cambio del retorno a las aulas para hacerlo de forma escalonada por parte de los alumnos según sus edades y las disciplinas que les toca acometer a partir del día 10 del presente mes. Y en ese horizonte incierto e inseguro para cuando sobrepasen el umbral de la puerta de su aula, una serie de recomendaciones que van siempre en contra del bolsillo de sus progenitores en estas épocas en las que la economía, y los puestos de trabajo mantienen una curva descendente sin que el Gobierno sepa cómo ponerle freno. A los gastos habituales de todos los años hay que añadir que los niños tendrán que llevar dos mascarillas diarias, los más pequeños ropa de recambio y los utensilios que usan para desarrollar su trabajo que no pueden prestar a otros compañeros. Todo ello guardado en una bolsa especial que también tendrán que comprar los padres. Además, habrá que añadir el coste económico y laboral para los progenitores si un alumno no da positivo pero tiene que guardar la cuarentena.
La administración autonómica educativa tendrá que ajustar sus cuentas y pensar en la posibilidad de ayudar a estos padres. El tema económico no está para dispendios, aunque sea en material sanitario.
Sigo pensando que no hay garantías para nuestros alumnos. Me gustaría equivocarme pero lo que estoy viendo es que las puertas de los centros se abrirán con mucho gel, muchas mascarillas y muchas señales en el suelo, pero la seguridad no está garantizada.

Volver a las aulas con garantías