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Ya ha comenzado la cuenta atrás para que Bankia libere 3.000 millones en acciones preferentes. Tanto la Unión Europea como cientos de miles de pequeños ahorradores afectados reclaman con urgencia y, muchos de ellos, tremenda necesidad una solución.

Un ejemplo que clama al cielo: Los jubilados, totalmente imposibilitados para leer, han denunciado a la entidad por haberles vendido 56.000 euros de este producto de preferentes. Pero vayamos por partes: ¿Qué cosa son las acciones preferentes? Las participaciones o acciones preferentes son un producto financiero de alto riesgo. Aseguran una alta rentabilidad, pero sólo en el caso de que el Banco obtenga beneficios. Además, no otorga derecho de decisión en la entidad ni tiene fecha de vencimiento, al contrario que los bonos. Así pues, las entidades de marras, en plena guerra por recapitalizarse a toda costa, comercializaron las preferentes entre miles de pequeños inversores que creían estar invirtiendo en un simple depósito a plazo fijo. La normativa europea exigía cumplir un test de idoneidad pero las asociaciones de usuarios han denunciado la laxitud extrema con la que fueron aprobados.

No existe un mercado para la compraventa de participaciones preferentes. Si a eso unimos su carácter de deuda perpetua y la caída de beneficios de la banca, el “negocio” de las preferentes se ha convertido en una inversión ruinosa. Y ¿qué han hecho las autoridades? El ministro de Economía reconoció que nunca deberían haberse comercializado entre el público. La CNMV se lavó las manos y apeló a la normativa vigente, que no prohíbe la venta de productos financieros entre los ahorradores sólo porque sean complejos. Nada menos que 120.000 pequeños ahorradores han comprado participaciones preferentes del Grupo Bankia desde 2009. Los expertos contemplan un abanico de opciones entre las que estaría cambiar las participaciones por un simple depósito o incluso por acciones del propio Banco.

Bruselas y los afectados presionan al Banco para que detalle las condiciones definitivas del canje. Mientras, los españolitos de a pie, estafados y sin esperanza.