No caben excepciones
No se termina de entender muy bien por qué el Gobierno rodea de tanto secreto la relación de comunidades autónomas que tienen harto complicado el cumplimiento de los objetivos de déficit para este año. Se empezó hablando de ocho, pero, según fuentes no oficiales, ya vamos por las once cuyas cuentas pueden arrojar a finales de 2012 un déficit superior al 1,5 por ciento establecido. Once de las quince de régimen general. Es decir, casi todas.
Sin embargo, no paran de quejarse. Y, curiosamente, quien más se queja o la que mayor ruido mete es la que peor balance ofrece, como es el caso de Cataluña, que ha llamado a la rebelión a las comunidades contra los ajustes decretados por el Gobierno. Cataluña, la responsable de toda la deuda autonómica y la que tiene un nivel de endeudamiento público del 21 por ciento de su PIB, el más alto de todas las regiones.
La abstención o el voto crítico en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera por parte de tres comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular ha querido ser interpretado como una rebelión en toda regla en el seno de la propia formación contra las inesperadas exigencias de la Hacienda central para el año que viene. Creo, no obstante, que no es para tanto.
Que Castilla y León se abstuviera tendría su justificación en los difíciles momentos que vive la comunidad por mor del recorte de subvenciones a la minería. Y que Galicia diera un “sí crítico” a los nuevos topes de déficit habrá que contemplarlo desde una doble perspectiva. Por una parte, el tiempo preelectoral que se avecina. Por otra, el que no se haya tenido con ella alguna muestra de discriminación positiva.
Como se sabe, 2013 se abrirá con elecciones autonómicas en País Vasco y en nuestra comunidad. De mantenerse las previsiones actuales, Galicia sería la primera comunidad en que el Partido Popular habría de pasar por las urnas y ganar por mayoría absoluta. Y que un año electoral sea año de ajustes me imagino que no le gustará nada a Feijóo.
Al tiempo, el presidente se viene quejando de un tiempo a esta parte de que siendo como es Galicia una de las comunidades más cumplidoras en sus obligaciones presupuestarias bien merecería un trato especial. Pero no. No ha habido miramiento alguno. Todas tendrán que bajar su déficit cuatro décimas a mayores de lo inicialmente previsto. No caben excepciones. Y si en determinadas circunstancias bien puede decirse que en el pecado se lleva la penitencia, en este caso podría argüirse que en el ahorro ya se lleva el premio de poder presentar mejores cartas.
