¿Hay alguien en Galicia?

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Algunos políticos catalanes asoman la pata periódicamente para dar coces al AVE gallego y se despachan de forma despectiva en contra de esta infraestructura, tan importante para comunicar Galicia con el resto de España. A veces hasta rozan el insulto hacia nuestra comunidad envuelto en un tufillo de complejo de superioridad que caracteriza a esos políticos que creen ser el centro del mundo, en clara contradicción con el tradicional seny catalán.

Allá por el mes de abril fue el diputado de CiU, Pere Macías, quien arremetió contra la llegada de la alta velocidad a esta tierra y para defender más recursos para Cataluña llegó a sugerir que Galicia “no tiene AVE, pero tiene bastante con sus percebes”. “Yo nunca aspiraré a tener unos percebes como los suyos”, dijo en tono insolente al diputado gallego Celso Delgado que en aquella arremetida replicó de forma adecuada a su colega catalán: “creo que tampoco lo conseguiría”. La semana pasada en el debate de los Presupuestos se reprodujo el episodio a cargo de diputados de CiU y Esquerra que también tuvieron cumplida respuesta, en esta ocasión de su colega nacionalista la portavoz del BNG.

Pero en ese afán de internacionalizar los asuntos y hacerse notar más allá de los Pirineos, el eurodiputado Ramón Tremosa se queja en el Parlamento europeo de los agravios presupuestarios a las infraestructuras catalanas y al eje ferroviario mediterráneo por parte del Gobierno de España. “En cambio, dijo, en los Presupuestos Generales del Estado para 2013 se invierten más millones de euros en el tren de alta velocidad a Galicia que en el corredor mediterráneo, considerado prioritario por la Comisión Europea”. Claro que el señor Tremosa es el mismo que pidió una condena europea por el pisotón del defensa del Real Madrid Pepe al delantero azulgrana Messi.

Conociendo la deriva que han tomado últimamente, ya no sorprende esa inquina y peculiar manía de los nacionalistas catalanes -CiU, Esquerra y otros- hacia el AVE gallego y hacia otras inversiones en Galicia. Lo que sorprende es el silencio vergonzante que hay en esta tierra. ¿Donde están la burguesía, el empresariado, las Cámaras de Comercio y las organizaciones sindicales? ¿Y los colegios de economistas, los llamados intelectuales o el movimiento Nunca Mais? Más allá de “comedidas” declaraciones, ¿no debería capitalizar alguien una réplica contundente a este ataque reiterado, burdo e injustificable a Galicia en una infraestructura vital para conectarla con el exterior?

¿Hay alguien en Galicia?