EL FUTURO YA ESTÁ AQUI

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Listos o no, el futuro ya está aquí. Nos ha pillado desprevenidos, mirando para la crisis –la económica, la de valores y la de los 40– pero al fin ha llegado. Mañana es 21 de octubre de 2015 y, para los que aún no se han enterado, les cuento que es la fecha que fija Marty McFly en el automóvil DeLorean transformado en máquina del tiempo para regresar al futuro en la película del mismo nombre. Los más frikis ya han montado quedadas y eventos en Facebook para ver si es verdad que aparece y se crea una de esas paradojas espacio temporales o una perturbación en la fuerza, que todo puede ser. 
Resulta curioso volver la vista atrás y pensar en cómo veíamos el futuro en 1985. Vale que nos imaginábamos algo más moderno, con coches que vuelan, pero seguimos más o menos igual que hace treinta años. 
Entre las cosas que acertó la película están el cine en 3D, aunque ya se había inventado años antes, las gafas de Google y las pantallas por doquier, algo que también se veía, por ejemplo, en ‘Blade Runner’ o en ‘Farenheit 451’; lo de quemar el papel ya no es necesario porque va a menos cada día. ‘Regreso al futuro’ falló, por desgracia, en lo de los monopatines voladores, la basura como combustible y las zapatillas que se atan solas, que ya molaban. También seguimos sin hidratadores de comida y paseadores automáticos de perros, pero todo llegará. 
Al final, pocos predijeron el gran cambio del siglo XXI, la hiperconectividad. Internet y los teléfonos móviles es lo que nos permiten disfrutar –y padecer, según se mire– la posibilidad de hablar con todos, a todas horas y en todo el planeta. El resto, se parece bastante a 1985. Por el camino hemos perdido el fax, el VHS, la Superpop y a Michael Jackson pero tenemos Facebook, Whatsapp, móviles inteligentes, tabletas y mantenemos a Madonna. Hemos cambiado el cine con palomitas por las series y el walkman por el ipod pero, en esencia, seguimos siendo los mismos. 
Mientras no funcione el condensador de fluzo, la tecnología que permitía a McFly moverse a través del tiempo, habrá que conformarse con viajar al futuro a través de la imaginación. Por si alguno quiere hacerlo en un DeLorean, que sepa que en Arteixo se vende uno. Y, si consigue llegar al futuro, que mande una señal. O, al menos, los números de la Primitiva. 

EL FUTURO YA ESTÁ AQUI