UNA VICTORIA ¿DE QUIENES?

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El caso del desalojo de Aurelia Rey ha llegado a su fin. Una semana de cerco fue suficiente para que los propietarios del piso que ocupaba la anciana renunciaran a sus derechos y, además, le den cinco mil euros a la mujer por que abandone su vivienda. Lo hacen a pesar de que hay una sentencia firme que obliga a Aurelia Rey a dejar la vivienda. La resolución ha sido rápidamente vendida como una victoria por la plataforma Stop Desahucios y por los políticos de la oposición que con frecuencia se dejaban ver en la concentración “ciudadana”. Sin embargo, lo más evidente es que se trata de un grave fracaso del Estado de Derecho y de las autoridades, incapaces de hacer cumplir una sentencia. ¿Qué será a lo siguiente que haya que renunciar por la presión de algún grupo organizado? ¿Qué sucede cuando no es necesario cumplir las leyes y, por lo tanto, no sirven para nada?

UNA VICTORIA ¿DE QUIENES?