ALMUNIA, LÍDER DE LA OPOSICIÓN
El comisario europeo de la Competencia, el socialista y exministro Joaquín Almunia, ha venido de gira por España. Ha sido una especie de lo que, dentro de la ola de anglicismos innecesarios que nos invade, algunos llamarían road show o ronda de presentaciones. Aquí ha estado, en efecto, estos días invitado por tres instancias: por el Instituto de Derecho Público, por uno de los diarios que en mayor medida suele fustigar sus intervenciones públicas, y por la Asociación de Periodistas de Información Económica dentro de los cursos de la Universidad Menéndez Pelayo.
En los tres escenarios Almunia no ha hablado de cuestiones de su estricta competencia comunitaria, sino que en un tono cargante, desabrido, de censura constante y con aires de superioridad se ha dedicado a meter el dedo en el ojo del Gobierno español, muy en línea con otras comparecencias y filtraciones recientes suyas.
Se permitió, por ejemplo, reprochar que en la sociedad española había “una cierta tentación de rehuir la realidad, de improvisación y de más soluciones de tertulia que de debate”. Y no tuvo tampoco empacho en decir que no le había gustado el triunfo de Rajoy en las elecciones de noviembre, al tiempo que se dedicaba a colmar de elogios al primer ministro italiano, su “venerado” Mario Monti.
Descendió, por otra parte, a cuestiones de tan orden interno que más de uno se llegó a preguntar si la gira del comisario no respondería a un diseño político del PSOE. En realidad venía resultando sospechoso, por ejemplo, que Bruselas hiciera tanto hincapié en la supresión de la deducción por la compra de vivienda, un descuento o rebaja recuperada por el Gobierno de Rajoy y cuya anulación es reclamada una y otra vez por el Partido Socialista.
Muy en su línea también de tirar la piedra y esconder la mano, Almunia compensó críticas con esa su opinión de que la incertidumbre y volatilidad que sufrían tanto el sector financiero español como la deuda soberana eran “totalmente exageradas”. Lo que no pareció preguntarse fue si no habrían contribuido a ello todas esas piedras que venía cargando sobre la mochila española y sobre su Gobierno.
La gira del ilustre visitante ha eclipsado estos días a su correligionario Rubalcaba. En realidad, Almunia ha parecido el auténtico líder de la oposición. Para éste han sido los principales titulares periodísticos, mientras que aquél bastante ha tenido con controlar las tensiones internas que vive su propio partido ante la falta de liderazgo que padece. Encuestas públicas y privadas coinciden: envuelto en la tormenta financiera el PP pierde expectativas de voto, pero el PSOE no recupera.
