Calendario municipal

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El relojero de María Pita nos felicita entusiasmado con su tradicional calendario municipal. Doce meses apilados para hacernos entrar en vereda. Más educados y formados: huir de botellones, peleas multitudinarias, razzias de vándalos contra el inventario urbano. Trasnochar y madrugar –lo advierte el refranero– no puede ser a la par. Los días se volatilizan a base de preguntas típicas, ¿cómo sería la novia, si el novio fue el engañado cuando era tuerto, manco y jorobado? Nuestro artesano coruñés trabaja con paciencia infinita para depararnos conducta ética y justa al obrar. Robar mucho, recordamos, es pillería; robar poco, tontería; y honradez es trabajar, y ni mucho ni poco robar. ¿Nos adherimos a las sentencias populares en 2017?
Ahí está. Salta como una explosión en los ojos. Un fogonazo. Un rayo insistente la portada de Manuel Marras Ramos. Tiempo que se mantiene sin saber que cosa es el presente por cuanto el porvenir nos inquieta y el pasado nos retiene. Tampoco hay abortos con el tiempo porque la gestación se producirá inexorable.
Lugares típicos de nuestra ciudad llena de brujería: ventana atlántica, mariscadoras, haciendo camino en la playa, cara el futuro donde cristaliza el ayer con el hoy, el ego femenino decorando la noche… Después, otro variopinto grupo en color: carnaval, club de gimnasia rítmica, barreras visibles e invisibles, bañistas en Riazor, el castañero, subasta en el muro y nostalgia por el otoño alfombrado de hojas. Orla de nombres lo testimonian: Leo Margareto, Cristina Vicente, Pazos Mosquera,  Silvia Rey, Castiñeiras, Verónica Santos, López Cao, Carlos Mouriño, Briones, Sonia Hermida y Sindo Novoa.
En el anverso, moneda de la suerte o de dos caras, las ilustraciones suministradas por el archivo histórico municipal. Distintos objetos y fechas. Desde 1890 hasta 1932. 

Calendario municipal