Vaya con “Filomena”

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Vas a internet y encuentras que es “la muy amada” y “aquella que ama la música”. Después te enteras que fue martirizada a los trece años y ya van ustedes entiendo su cabreo. Y si sucedió en Enero, pues que más queremos…

¡Vaya música de viento, nieve y frio que nos deja en estos días donde la autoridad pertinente nos quiere recluir en casa y los bares cierran a las seis como si el virus se acostara temprano. Lo del aislamiento es una cosa muy curiosa: en el fútbol no hay espectadores y en el cine si y en el supermercado hay además colas.

En invierno el uso de las cadenas es voluntario en unos sitios y obligatorio en otros. Aquí, al revés que en muchos países, las ruedas de invierno son un lujo o una excentricidad.

Claro que estamos en un país donde un expresidente dijo aquello de “¿quién me va a decir cuántas copas tomo? Y donde la responsabilidad individual es un lujo y no una obligación: el jueves anunciaron la llegada de la nieve y pidieron corresponsabilidad a los ciudadanos.

Ese mismo día rescataron a una señora en la montaña y a otros muchos “varados” en las carreteras. No es una novedad.

Pasa cada día con el maldito virus que participa en docenas de fiestas ilegales. Y todo esto –un ciclón, un virus, una “filomena”– sirve para agitar la tropa partidaria y así convertir el asunto en otra pelea que acaba siempre con lo de “chove, porco goberno”.

Y resulta que te anuncian una nueva ola o el repunte de la anterior como pecado de los excesos navideños y no salen las cuentas si el problema es de los brindis o de una sanidad que, en estos casos, nos demuestra sus deficiencias fruto de aquellos recortes.

Al virus no le han frenado las fronteras pero si es más eficaz con los más vulnerables y abierto una brecha entre los defensores de la medicina y los que prefieren el negocio. Pero esa lucha tiene un perdedor como todos ya sabemos.

Si algo queda claro que la nueva normalidad –si es que llegamos a ella– traerá un reforzamiento de los servicios sanitarios, más inversión en la ciencia, en la investigación. Unir el fenómenos natural –Filomena, a mi pesar– con la necesidad de cuidar el medio ambiente tal como nos alertan los que saben, pues Filomena no es más 2que un nombre, otro, en la rebelión de la naturaleza.

Vaya con “Filomena”