RELIGIÓN MATERIALISTA

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Releo un ensayo sobre Bertolt Brecht y su teatro imaginativo, desconcertante y dialéctico, donde lo humano catapulta el ideal político. Diálogo que enriquece mi conocimiento. Catarata que golpea mis convicciones. Propuestas y antagonismos como caras de poliedro sacudido por la intemperie de buscar una sociedad más justa afanándonos por indagar la textura de una obra dramática, ejemplo y desafío del tiempo actual y sus derivaciones en un mundo convulso. 
Su grito invoca el futuro. También reniega del carpe diem mientras haya hombres hambrientos y otros que morirán de sed. No satisfacer los deseos, sino olvidarlos. Asimismo defender sus debilidades ante los días aciagos que le tocó vivir olvidando las injusticias y penurias sufridas por todas las generaciones precedentes. Cierto que el vientre de su madre le trajo a la ciudad desde el bosque negro; sin embargo, aquí , el “pobre B.B.” –a confesión propia– encontró “Periódicos. Tabaco. Y aguardiente. / Receloso, perezoso, y, después de todo, contento”. Frivolidades. Abetos que mean en la luz gris. El viento. Antenas con palabras que nadan sobre las olas. Historia y utopía. Pedagogía y forme épica. 
A los espectadores, no obstante, este vistazo no les llega. Quieren profundizar en este renovador del teatro contemporáneo, las amistades que cultivó, los compromisos que asumió. No olvidemos que, pese a su cuna burguesa, enseguida se decantó por el comunismo. Y el marxismo es una interpretación absoluta de la vida. Una religión materialista que apoyada en la economía histórica y en la plus valía, sustituye a Dios por la revolución del proletariado. Cualquiera de las piezas de Brecht fundamentan su radicalismo existencial. Comporta la fuerza de este credo para inspirar grandes obras. Si somos ateos declarémosnos dioses. Así conseguir el premio Stalin en 1954, ya logrado por el compositor Sostokovich en 1949 por su coral sinfónica “Canción de los bosques”. 

RELIGIÓN MATERIALISTA