RESPUESTAS CONTUNDENTES

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Nunca he sido un entusiasta de los Barómetros del CIS, en los que el Centro de Investigaciones Sociológicas toma todos los meses el pulso de la opinión pública española. Tal vez porque las muestras de población consultada suelen ofrecer un desequilibrado sesgo hacia la izquierda. Tal vez por la “cocina” política que en ocasiones puedan llevar. Y tal vez por las enormes contradicciones y sinsentidos de que hacen gala no pocas veces en sus respuestas los propios encuestados.

Los Barómetros tienen una periodicidad mensual. Pero cada tres meses incluyen un conjunto de preguntas fijas sobre actitudes políticas a partir de las cuales el CIS calcula y publica la estimación de voto. Es lo sucedido con el estudio dado a conocer hace unos días, correspondiente al mes de enero.

De este último se han venido destacando varias cosas. Entre otras, el salto que ha dado la corrupción y el fraude en el ranking de los principales problemas que existen actualmente en España. Se mantiene en el cuarto lugar de la lista, pero con 8,5 puntos más que en octubre del año pasado.

Aquí la respuesta ha sido contundente. Ha sido la mayor de todas las subidas. Y eso que cuando se realizaron las entrevistas aún no había estallado el “asunto Bárcenas”. El paro, con todo, se mantiene como primer gran problema y con una ligera consideración como tal al alza.

De todas formas, lo que resulta tremendo del Barómetro de enero es la poca o ninguna confianza que inspiran tanto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como el líder de la oposición, Pérez Rubalcaba. El primero llega en este punto a niveles del 82,1 por ciento (algo más de ocho de cada diez encuestados), mientras que el segundo aún lo supera: 88 por ciento (rozando el nueve). Y con otra diferencia digna de mención: que mientras el presidente del Gobierno evoluciona hacia mejor en este ranking, el secretario general socialista se hunde cada vez más.

Más desapercibida ha pasado, sin embargo, la consideración de “los políticos, los partidos en general y la política” como tercer problema del país. No es que constituya novedad en relación con Barómetros anteriores. Pero se trata de una estimación compartida por un 30,3 por ciento de los consultados y no a gran distancia de la preocupación por los graves problemas económicos.

Es un sentir, además, muy en línea con el descrédito y desconfianza que también con contundencia dejan entrever otras manifestaciones de opinión ciudadana. Descrédito y desconfianza no exclusiva del poder político, sino compartida también por el económico y por todo poder en general. Sobre todos ellos aletea hoy por hoy la sensación de una cierta impunidad. Lo cual no alivia precisamente las cosas.

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