Un futbolista que nunca será profeta

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Los protagonistas del mito de la caverna no solo pasan su vida encadenados sino que únicamente ven sombras. En cambio, en la mítica caverna blanca no hay ni un solo grillete y todo es luminosidad. Esa situación idílica no impide que haya fugas inesperadas. Se marchó Zidane, se marchó Cristiano Ronaldo... Ni evita que quede en evidencia la capacidad adivinatoria de algunos jugadores, como Modric: “Estábamos seguros de que Crisitano y Zidane se iban a quedar”. Como piense lo mismo sobre Lopetegui, el entrenador no llega ni al partido de mañana de la Champions.

Un futbolista que nunca será profeta