Los nuevos planes portuarios

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¿SE le habrá ocurrido a él o será idea de su alter ego? Difícil saberlo, tan difícil como entender que Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, se reúna con todos los portavoces de la oposición y no les diga nada, o que organice el Digo eu en el Rosalía –¿se le ocurriría a él o sería idea de su alter ego?– y tampoco diga nada y, en cambio, vaya a un desayuno y mientras la audiencia moja croasanes en el café con leche y bebe zumo de naranja anuncie que va a levantar un museo y hacer una alameda –por lo menos será de algas, ¿no?– en los muelles de Batería y Calvo Sotelo, y que destinará el de San Diego a la innovación y a la economía azul –¿qué será la economía azul?, ¿la que se basa en el pescado de ese color? ¡Cuidado con el colesterol!–. Sorprendentemente a ninguno de los asistentes se le atragantó el almorzo ante semejante planazo –¿se le ocurriría a él o sería idea de su alter ego?–. Lógico, porque ya se sabe que está condenado a una vida efímera como todo cuanto disparate alumbra la Marea, nasía pa’ganá. Por cierto, no desveló si piensa pagar por los muelles o quiere que se los den by the face.

Los nuevos planes portuarios