La reforma del delito de sedición

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Está claro que dinero no hay. Los posibles Presupuestos que podría aprobar el Gobierno de coalición, a estas alturas, ya están comprometidos en más de un 80% así que las dádivas a cambio de los apoyos, en esta ocasión tendrán que ser, por así decirlo, en especies. Por ello, no es raro que ande Sánchez pensando en reformar el delito de sedición para conseguir llevar al PDeCAT al redil de los Presupuestos. Pero la reforma no va a ser como aquella que habría prometido, en la que quedara muy claro el delito de sedición y rebelión y que nadie pudiera cometerlo sin castigo. Ahora se trata de que un intento de golpe de estado desde las instituciones se pueda saldar con un tirón de orejas y, a lo sumo, escribir en la pizarra doscientas veces “Fui malo y no lo volveré a hacer”. La cuestión es saber si merece la pena tanta sumisión y entrega a quienes lo único que buscan es destruir el Estado del que se aprovechan. 

La reforma del delito de sedición