Peligrosa deriva

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Lo apuntan en la prensa internacional: hay signos preocupantes en este Gobierno que ofrecen una peligrosa deriva. De repente, la derecha y no por casualidad, inicia una maniobra, que, aunque consigue el aplauso populista de algunos ciudadanos, pone en riesgo la democracia. Se trata de la consigna, perfectamente orquestada, de suprimir parlamentarios y rebajar sueldos. Hay algunas certezas y varias preguntas. ¿Convertimos la política en un lugar para que transite, solamente, gente de dinero? ¿No estamos atacando la pluralidad si, con la actual ley electoral, recortamos el número lo que significa primar a los grandes partidos. Y, por cierto, si ya no van a cobrar, ¿por qué quieren además reducir su número? Que sean cientos, si “salen” gratis. ¿Observan la trampa? Dificultamos que los partidos pequeños accedan a los parlamentos y dejamos la espita abierta para que solo se sienten los ricos y poderosos.

Las manifestaciones y la policía vuelven a primer plano de la actualidad en los editoriales y tertulias. Nada que ver con aquel plácido tiempo en que se manifestaban Rouco y Mariano cogiditos de la mano para salvarnos del pérfido gobierno y su voz valía más que el parlamento reunido en sesión y ejerciendo su tarea legislativa. Ahora, hay que “modular” las manifestaciones. Por ejemplo: que sean por el campo y de noche. Los trabajadores se manifestarán según su oficio: los acomodadores, por la mañana, los médicos cuando acabe su servicio y los empleados en la hostelería en época baja para no perjudicar al jefe.

Y si no les conviene ahí está la pasma… que deja de ser un servicio público para ser, otra vez, la policía del régimen que se enfrenta a todo aquel ciudadano al que el Gobierno considere su enemigo. Y para que “no se note”, prohibidas las imágenes de las manifestaciones, pero sigue incumpliéndose la ley que obliga a los policías a estar identificados.

Y además, con todo cinismo y con el pretexto de recortar gastos, quieren suprimir los consejos de cuentas ¡para que no se vean sus cuentos! como un nuevo recorte de la Xunta, al restar fondos a la ley de dependencia, diga lo que diga el expresidente y candidato, los auditores critican, una y otra vez, el abuso de la partida para imprevistos, que es un saco sin fondo para hacer frente a sus previsiones y perversiones… Y todo esto, y más, una vez pasado el 21-O.

Peligrosa deriva