ALVEDRO Y EL MÁGICO MILLÓN

Diciembre, uno de los meses con un tráfico aéreo mas intenso, es la gran baza de Alvedro para alcanzar el millón de pasajeros, pues a 30 de noviembre tan solo le faltaban 87.003 para llegar a esa mágica cifra. Tras encadenar doce meses ganando viajeros, el aeródromo coruñés sufrió un leve revés en noviembre, al experimentar una caída del 0,4%, un porcentaje tan pequeño que se puede decir sin caer en la exageración que en ese período se mantuvo estable. Hay que mantener, por lo tanto, el optimismo y pensar que el año acabará con el objetivo de volver al número de usuarios de 2011 cumplido. El reto no era fácil, ya que los efectos de la crisis siguen dejándose sentir sobre el transporte aéreo, principalmente por la situación de penuria de las economías domésticas. Pero esa misma circunstancia es también la que hace que cobre más importancia el largo período de subidas consecutivas, que no se hubiese producido si la oferta de vuelos no fuera la que se adecuase a las necesidades de los potenciales clientes. Esa es la clave del éxito de la terminal coruñesa y tiene que ser también la referencia para el futuro; implantar conexiones con destinos sin el más mínimo interés carece de sentido y no hay que viajar muy lejos para ver ejemplos de esa desacertada estrategia cuya consecuencia son los aviones que vuelan casi vacíos.

ALVEDRO Y EL MÁGICO MILLÓN

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