Lo cara que es una puerta de un chalé en Galapagar

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De las barricadas a las mariscadas hai unha carreiriña dun can, incluso aunque sean de las barateiras que se zampa el novel especulador inmobiliario Ramón Espinar durante su tempo de lecer por la Galiza ceive. A Pablo, antes Pablo Manuel, “Viva la Gente” Iglesias le gusta que todo el orbe se entere de que ha dado el chimpo del choped a los percebes y se le escapan las manera de nuevo rico. Primero consiguió que el Gobierno le asignase escolta durante las 24 horas y que durante el mismo tiempo la Guardia Civil vigile su palacete de Galapagar. Y ahora le ha dado por bunkerizar el casoplón y ha instalado una puerta acorazada a prueba de bomba que cuesta 6.000 euros.   Ya lo dijo Íñigo “El niño de San Ildefonso” Errejón: Tener un chalé de 600.000 euros no es incompatible con luchar por el bienestar”. Incompatible, incompatible, no, pero, por lo que se ve, casi, casi.

Lo cara que es una puerta de un chalé en Galapagar