Otra sonrisa para responder a un nuevo palo

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CARMEN Santos, la vicaria de Pablo Iglesias na terra, mira de esguello –mala señal–, pese a lo cual presume de que los círculos concéntricos enxebres se caracterizan por sus relaciones fraternales. Tan fraternales son esas relaciones que la diputada Ángela Rodríguez, alias Pam, cuando se refiere a ella le llama “la puta coja”. Pero Santos sigue a lo suyo, que es mantener el carguiño, y se agarra con fuerza a la coleta de su jefe como los indios lo hacían de las crines del caballo. Contesta amén a todo lo que dice el novel propietario inmobiliario, como la misma docilidad con la que el perrito mueve el rabo cuando su dueño le hace una caricia. Desde Madrid acaban de cargarse el comité de garantías de Galicia y ella lo ha celebrado botando foguetes. Con esa sumisión hará carrera en Podemos.

Otra sonrisa para responder a un nuevo palo