BRUSELAS: NADA DE CACHONDEO

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Toda la prensa española ha reproducido el aviso: Bruselas pide más esfuerzo a Rajoy, que es una forma de decir a De Guindos y a Montoro que “menos lobos, Caperucita”. Más claro: se nos ha dicho que tenemos a medias las reformas. Dice la Comisión Europea que hay que seguir usando la tijera y culpa al Gobierno de España de dejar a medias las medidas económicas. Así pues, los optimismos del Gabinete Español, la mitad de la mitad. He aquí las demandas expresadas con meridiana claridad, ya que Europa no se anda con chiquitas. Pide la Comisión Europea una mayor ambición, a la hora de cumplir con las recomendaciones que nos hicieron patentes en el pasado Mayo. Dice Europa que tenemos margen de maniobra para mejorar la eficiencia del gasto público. Nos piden nuevas medidas fiscales, porque ponen en duda el alcance de la reforma tributaria que acontecerá en 2014.
Exigen que implementemos las reformas, ya que “en la mayoría de los casos aún no se han implementado en su totalidad”, según la Comisión. Y advierten: “vigilaremos la puesta en marcha de estas reformas”. Finalmente piden más flexibilidad. Nos explicamos. Dice Europa que España no tiene planes concretos para modernizar los servicios públicos de empleo y mejorar la cooperación con las agencias privadas. Sufre Bruselas porque el Gobierno español no contempla reformas adicionales, como Europa nos había pedido, pero reconoce que las medidas hasta ahora adoptadas por España sí han ayudado a mejorar la flexibilidad interna y la moderación salarial.
En resumidas cuentas, un jarro de agua fría para De Guindos y Montoro, aunque el primero ya ha dicho que España cumplirá el déficit y que no habrá más ajustes a largo plazo, claro que esto es lo mismo que cuando el presidente de un club de fútbol ratifica a su entrenador y a los quince días –o antes- éste es fulminantemente cesado.
Pero hablando en plata: si las previsiones de la Comisión Europea son acertadas, los recortes adiciones en España, de aquí a 2016, van a ascender a 35.000 millones de euros. Así pues, ¿a quien hacemos caso? ¡Átenme esas moscas por el rabo! Al final, siempre paga Juan Pueblo.

BRUSELAS: NADA DE CACHONDEO