Otro efecto de la pereza mareante

El libro de estilo de la Marea, nasía pa’ganá, señala –más bien, señalaba, porque ya ha sido descatalogado– que para ser xente do común pata negra hay que dominar la expresión “de forma inminente”, que quiere decir “a ver si para dentro de seis meses”. Después de cuatro años con Xulio Ferreiro, el Vaorufakis de A Gaiteira, alojado en María Pita no había un solo coruñés que desconociese los problemas de los mareantes con las magnitudes cronológicas. No se trataba de que fuesen unos furibundos seguidores de la puntualidad británica –por cierto, también debe de estar ya descataglogada, porque anda que no le han puesto fecha ni nada al brexit–, pero sí, al menos, de ajustarse un poco a los plazos que ellos mismos fijaban. Más que nada porque llegar con retraso a determinadas citas aún puede tener un pase, pero que la demora en la adjudicación de las obras del estadio de Riazor haya sido una de las principales causas del sobrecoste no suena nada bien.

Otro efecto de la pereza mareante

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