GALICIA Y EL “NEW YORK TIMES”

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Ya conocen la historia: el “New York Times” publicó un reportaje sobre Galicia a la que define “como patria del general Franco y el país donde nadie quiere quedarse”. ¿Cabrea, eh?, pero tanto el número de emigrantes (y cada vez mejor preparados) entre nuestros jóvenes como la partida de bautismo del “claudillo”, son datos reales. El “New York Times” cita, como referencia a la corrupción que nos rodea, a Mr. Currás, alcalde reinante en Compostela y, según se sabe, está imputado por dos casos diferentes si son ciertas las noticias que aparecen en la prensa y también es verdad que en A Coruña tiene su sede Zara, aunque a la periodista yanqui le hubiera gustado más que la “plantaran” en otra tierra menos “inhóspita”, como, por ejemplo, el desierto de Mojave, en Nevada. Pero, coñas al margen, lo peor del asunto es que así nos ven por ahí fuera y matando al mensajero no conseguimos otra cosa que una esquela y el cabreo de sus deudos que ampliarán su mala leche.

Pero es que entre que Fenosa también lanzó preferentes y, eso dicen, muchos de los afectados desconocen que parte de su dinero está invertido en la eléctrica hasta la noticia recurrente de que muchos de nuestros paisanos han huido al galope con su dinero a Suiza –aunque todavía nadie pidió la nacionalidad en el país helvético–, tal vez porque nuestros cresos crean una sicav y pagan el 1% a doña Hacienda, dan pie para un reportaje en el “New York Times” y para que Montoro cambie su política fiscal.

Claro que aquí muchos ya han pedido a Rajoy que es, según confesión, socio del Madrid y Barça y con cuenta corriente en el Banco Sabadell, que rompa relaciones con EEUU, prohíba la entrada del “New York Times”, que le hace mucho daño a “Marca” y ya dio el primer paso, pues, leemos, que “Bruselas propone reforzar su poder de supervisión sobre la prensa” y eso solo se le podía ocurrir a Fraga, ergo a Mariano. Ya han puesto el grito en el cielo europeo (Bruselas) los editores de diarios “ante un sistema de control político sobre los medios de comunicación”.

El “New York Times” no contó, aún, que mientras miles de ciudadanos se mojaron en Santiago pidiendo respeto para su lengua Feijóo les ofrece cordialidad o que el Gaiás dobla los gastos de mantenimiento y no hay dinero para los comedores escolares.

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