Perlas de campaña

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Después de lo que llevamos visto y oído en estos días previos a las elecciones no sabría decir si algunos candidatos –de todos los partidos– siguen el consejo de Quinto Tulio Cicerón que sostiene que “una campaña electoral tiene la ventaja de que permite decir y hacer cosas inconcebibles en una situación normal”, o han tenido un día malo y en su afán de agradar a su auditorio –y a sus hooligans– caen en la frivolidad, el ridículo y la tontería.
Lo cierto es que a estas alturas de campaña ya contamos con algunas perlas que enriquecen la crónica política. Como la afirmación del líder de Ciudadanos cuando dijo que la regeneración democrática y política solo la puede encarnar gente que haya nacido en democracia. Con una sola frase, el joven Rivera jubiló políticamente a todos los nacidos antes del 78, más de media España, en donde está la generación que condujo al país hasta aquí y que hizo posible que él mismo pudiera existir políticamente.
Es un ejemplo de arrogancia, un “pecado de juventud” cometido por quien se presenta como actor que quiere protagonizar el cambio político encarnando una nueva clase dirigente, que debería saber que este fundamentalismo excluyente es una estupidez que, más que generar confianza, da imagen de bisoñez.
El recambio generacional es una simple cuestión biológica, pero los impulsos que encarnan las nuevas generaciones transmiten más solidez y solvencia si van de la mano de los saberes y experiencia que aportan las personas mayores. A Rivera incluso le ayudarían a modelar algunas de sus propuestas que están tan caducas que los políticos que él inhabilita ya no se atreven a llevar en sus programas. Por tanto, menos ocurrencias. El profesor Aranguren, que era en sí mismo una síntesis de todas las edades, solía decir que la juventud, tanto como una etapa biológica, es un estado mental, de modo que hay jóvenes que son viejos a edad muy temprana y gente mayor que encarna la ardiente vitalidad de la población juvenil.
Rivera, igual que Pablo Iglesias, Pedro Sánchez –ambos hablaron de jubilar a Rajoy– y algunos jóvenes populares deberían recordar que, según Bernard Shaw, “la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo”. Sin duda, están llamados a ser el “recambio” regenerador de la sociedad, pero tienen mucha prisa y escuchándolos, a veces parece que les falta un hervor. Traen a la memoria aquel dicho gallego “xente nova e leña verde, todo é fume”.

 

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