Problemas de celos en el Congreso

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A este paso, Mariano Rajoy va a crear escuela y, aun encima, de las buenas. Y es que el presidente del Gobierno no solo ha conseguido pactar un asunto tan importante como el techo de gasto con los socialistas sino que parece que el PP y el PSOE son ahora mismo partidos hermanos y que la gran coalición está más cerca de lo que nos imaginamos. Tal es así, que anda Albert Rivera con un ataque de piojos al ver como de socio preferente de los populares se ha quedado en poco menos que comparsa. La verdad es que se puede consolar haciendo pareja con Pablo Iglesias, que ve como la pinza entre populares y socialistas ha relegado a los miembros de su formación a ser una especie de maniquíes portadores de camisetas reivindicativas y poco más. Y eso que a Rajoy se le nota que le gusta debatir con Iglesias. El podemita saca lo mejor del de Pontevedra, que se crece en sus enfrentamientos dialécticos con el coletudo político.

 

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