EL COÑAZO DE “GÜRTEL”

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Han pasado cinco años desde que comenzó la investigación del caso “Gürtel”. Ahora se cierra el sumario. Prácticamente, nada han colaborado los principales imputados. Más bien han estado en un auténtico plan chulo. Ni Correa, ni “El Bigotes”, ni Izquierdo, contable de la trama; ni Pablo Crespo, otrora hombre fuerte del PP han querido declarar. El tal Crespo, vergüenza gallega donde las haya, fue más lejos y dijo que el trabajo de la UDEF era como un atajo de “novelas con déficit de verdad”. Todas las novelas que el gallego quiera, pero, de entrada, Milagrosa Martínez, ex presidenta de las Cortes Valencianas, tuvo que dimitir como diputada autonómica.
Al margen el veredicto final de la Ley, ya ha quedado probada la existencia de un tremendo contubernio, organizado por Correa. Se habló de pago de sobresueldos sin declarar a Hacienda, de enriquecimiento de peperos con cantidades multimillonarias de algunos y hasta de la financiación irregular del mismísimo PP ¿Y quien salva a los populares de haber dado pábulo a comentarios que hablan de mala ética? Después de tantas desgracias. Después de tantas miserias morales. Después de tantos y tan malos ejemplos. Y después del asco, el desprecio y la vergüenza del noble pueblo español ante tal estado de cosas, cabe, si acaso, extraer algunas conclusiones. A saber: los partidos han de ser más transparentes. Han de cuidar mucho sus amistades y ver “con quién se juegan los cuartos” (caso de Feijóo con Dorado).
Los políticos han de reaccionar pronto y bien ante negativas cosas concretas: Rajoy tardó muchísimo en reaccionar y mantuvo a algunos implicados en sus cargos. Rajoy se obcecó cerrándose en sí mismo y no dando explicaciones.
Todo ello aumentó la desconfianza en el PP y que se le penalice en las encuestas. A mayor abundamiento: macroprocesos como el que nos ocupa, con miles de folios, han de contar con varios jueces y no uno solo. En otros países se traslada la investigación a los fiscales. Ya va siendo hora de que tomemos recortes y dejemos de estar al rabo de Europa.

EL COÑAZO DE “GÜRTEL”