Una supuesta muestra de bondad que al final no lo era

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DEBE ser el mono de fútbol, la falta de esa cervecita para echar para abajo las pipas sentado en la grada de Maratón –en el palco hay otras cosas que bajan con más facilidad–, porque cuesta creer que el hechizo de Iago Martínez, el Rasputín de Teis, llegue tan lejos, aunque.. A Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, le ha dado ahora por pedir que el Estado sea el que pague las obras del ferrocarril a punta Langosteira porque la economía del Puerto está al límite de su capacidad. ¡Oooh!, cuánta bondad. Es verdad que él alcalde siempre pidió que la pasta la pusiese Madrid, porque así no había que vender muelles, pero alegar ahora que Enrique Losada no tiene dinero en la caja... ¿Se habrá removido algo en el alma –si él prefiere, las entrañas– del Príncipe de las Mareas? ¡Cuánta inocencia! El rollo es el mismo de siempre, pero disfrazado –como quien se viste en Carnaval de cura con la nariz colorada–: por un lado, que pague papá Estado–la izquierda es la izquierda– y, por otro, mantener a la Autoridad Portuaria lejos de la tentación de vender un adoquín.  FOTO: ferreiro disfruta de la conversación con losada | aec

Una supuesta muestra de bondad que al final no lo era