Una mascarilla que no deja a nadie incomunicado

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HAY colectivos a los que una situación como la que estamos viviendo se les hace más cuesta arriba, por el simple hecho de que la comunicación se interrumpe sin más. Es lo que sucede cuando a una persona sorda ingresada en un hospital la rodean personas que no conocen el lenguaje de signos y a las que no les puede leer los labios, porque los tienen cubiertos por protección. Así fue como en Jerez se dieron cuenta de la necesidad de fabricar mascarillas con la parte central transparente. Las hace un grupo de voluntarios con materiales donados y desde que dieron a conocer su idea han recibido peticiones de toda España. Un pasito más para que este virus no consiga aislarnos.

Una mascarilla que no deja a nadie incomunicado