EL GOZO EN UN POZO

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La mayoría de los españoles se ha llevado un desengaño con la eliminación del Real Madrid en las semifinales de Champions ante la Juventus. El fútbol español se ha quedado sin la final soñada, porque muchos daban por hecho que el Madrid pasaría “fácilmente” y que el Barça tendría muchos problemas para llegar a Berlín a pesar de la oposición del gran Bayern Múnich. Pues no.
Las cosas han rodado de forma diferente, porque los barcelonistas siempre dieron la sensación de ser muy superiores a los alemanes mientras que los madridistas se han dado el gran batacazo en el Bernabéu. El Madrid, es evidente, no tuvo su noche y lo pagó con un KO que no admite dudas en una jornada donde se puso de manifiesto un bajón anímico innegable. Los de Ancelotti, un técnico muy cuestionado y más ahora con la Liga casi perdida, apeado de la Copa y con el añadido del ridículo en Champions, han llegado a esta fase de la temporada justitos de fuerzas. Lo único que lamento es no poder disfrutar con una nueva final española en la máxima competición europea de clubes, de la misma forma que la temporada pasada vivimos el duelo entre el Madrid y Atlético. Nos hemos quedado con ganas y hemos vuelto a pecar de lo mismo. Se ha vendido la piel del oso antes de cazarlo. No aprenderemos nunca.
Entre Madrid y Barça existen actualmente grandes diferencias. El club catalán tiene las ideas más claras. Su fútbol y sus sensaciones nos describen un equipo más alegre, con más talento y con tres puntas diabólicos que marcan la diferencia. La otra cara es la de un Madrid cansado, físico y mentalmente. En el partido del pasado miércoles no se salva nadie. La Juve, con un Morata que vengó su marcha del club merengue, hizo lo justo para pasar ronda y supo desquiciar a un equipo que desde el Mundialito ha bajado alarmantemente en su rendimiento.
La llamada “bbc” está en crisis. Cristiano, a pesar de sus goles, sigue sin aparecer en las grandes citas. Bale, muy relajado y exponiendo lo justo, sigue fallando estrepitosamente y  Benzema, como apunta un colega, continúa siendo el ejemplo más repelente de lo que no debe ser un ariete. Y el drama tiene otro nombre propio: Casillas. Ponerlo a jugar en el Bernabéu es algo así como mandarlo al rincón de pensar. ¿Y ahora qué? Eso sí, mucha mierda para el Barça en Berlín.

EL GOZO EN UN POZO