Preocupación por la pesca en Gran Sol

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Los medios informativos recogían días atrás la noticia relativa al proyecto del gobierno de la República de Irlanda de iniciar una serie de prospecciones petrolíferas en el mar que baña esa isla británica, con el fin de autoabastecerse de petróleo como es deseo de todos los estados que, como España, carecen del oro negro que hoy mueve prácticamente todo cuanto asimismo se mueve en nuestro mundo.
La noticia, no por esperada resulta menos preocupante para los armadores y marineros que, desde tiempo inmemorial, faenan en dichas aguas en las que pescan importantes cantidades de merluza, bacalao y otras especies, con las que abastecen los mercados de muchos países europeos como el nuestro, manteniendo un elevado número de puestos de trabajo y representando una muy buena fuente de ingresos para empresas y personas relacionadas con dicho medio de vida.
Así, pues, la preocupación está justificada y el que suscribe muestra su apoyo al sector marítimo-pesquero afectado por una actividad que, se presupone, perjudicará directamente la pesca si el mar de Irlanda se ve contaminado por el crudo como sería inevitable si la antedicha explotación se lleva a cabo.
Aún reconociendo el derecho que pueda asistir al gobierno irlandés a procurarse el petróleo que le beneficie económicamente, estimamos necesario que tal actividad esté respaldada por las leyes internacionales, por lo que esperamos que el sector afectado por la posible reducción o supresión de las actividades pesqueras, plantee ante los organismos competentes la autorización o no para la explotación que se pretende habida cuenta de que la pesca en esas aguas tiene carácter tradicional lo que, sin duda, debe suponer unos derechos para quienes la practican como un medio de vida.
Es indudable también que las autoridades europeas tienen voz en este tema por tratarse de aguas comunitarias en las que los españoles somos socios, por lo que a estas alturas ya habrán tomado cartas en el asunto para que no se llegue tarde con una solución al conflicto que se prevé.
En resumen, estamos ante una situación que puede suponer un serio perjuicio para los más de 100 barcos gallegos que faenan en las aguas irlandesas del Gran Sol, debido al superior interés por disponer de petróleo propio que muestra el gobierno de Irlanda, la misma que nuestro Don Ramón denominó románticamente “irmanciña adourada que cruzache-lo mar”.

Preocupación por la pesca en Gran Sol