El traje de los compadres

|

La quijotesca pareja de Pablo Iglesias y su escudero Monedero, abatiendo gigantes y alanceando tripudos burgueses, me retrotrae a Platón y su mito de la caverna. Aquella teoría de las ideas donde los hombres allí recluidos solo veían sombras, ya que estaban obligados a contemplar solamente las cosas que la luz exterior proyectaba sobre la inmensa pared hacia la cual se les forzaba a dirigir la vista.
 Pues nuestros andantes caballeros actuales también sienten mucho amor por los demás y se sacrifican por ellos merced a la filosofía del esfuerzo diversificado. Así Monedero, otrora asesor del rojazo Llamazares, hoy auxiliando al profesor Poblemos, serafín de elocuencia, ponderación y democracia real, perejil de salsas tertulianas y platós televisivos. “Pido disculpas por no romper la cara a todos los fachas... Cuando acabemos con esta charla, en lugar de mariconadas de teatro, nos vamos de cacería a Segovia a aplicar la justicia proletaria, que es la que se merecen unos cuantos”.
Ignoro que patrón tiene este educador que chupa del presupuesto pagado por todos y su inquina hacia ciudadanos que no le ríen las gracias ni justifican sus coces violentas sin argumentación dialéctica. Tampoco comprendo sus adjetivaciones homosexuales cuando ni el teatro ni los gay le han dicho nada crítico. Después lo de “justicia proletaria” suena a chanza si recordamos los padrecitos Lenin y Stalin, genocidas inmisericordes, que han extendido sus tentáculos de hierro sobre muchas dictaduras todavía existentes.
Aquí estamos a verlas venir. Entre el populismo exacerbado, la paciencia ineludible, la retórica de palabras en desierto de ideas y estos sastres de las “Mil y una noches” que confeccionan el traje maravilloso del soberano hasta que la inocencia del niño, conforme lo vea desfilar ante las urnas, rompa el maleficio: ¡El pueblo va en calzoncillos...!

El traje de los compadres