PERVERSO JUEGO DE MANOS

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Por delante, la mano abierta y firme del Gobierno exigiendo control en el gasto, recortando aquí y allá, subiendo impuestos, ordenando, disponiendo, en una palabra, gobernando y ejemplarizando en todos sus actos.

Por detrás, la mano escondida, la que esconde, la mano miserable que quiebra la esperanza excluyendo de los recortes a la casta política y, lo que es aún más grave, ofreciéndose amistosa a ese puñado de mezquinos que han defraudado a todos sus conciudadanos al hurtar su dinero al control de la Hacienda Pública.

Se justifica el Ejecutivo en la gravedad de la situación económica, la medida adoptada lo es aún más, porque de este trance habríamos salido fortalecidos si hubiésemos conseguido sentar las bases de un Estado consciente y capaz de gestionar los asuntos públicos bajo unos criterios legales, cabales y solidarios. Un Estado dispuesto a perseguir, incluso preso por el hambre, al delincuente, en la convicción de que la más leve renuncia en esta obligación nos condena a la peor de las hambrunas que se pueda padecer, la de continuar siendo un pueblo corrupto hasta el extremo de ser benevolente con los que propician, promueven y practican la corrupción.

Cómo exigir coherencia al ciudadano cuando se le ofrece a modo de solución frente a los que delinquen la ilegalidad del atajo, la cobardía del perdón. El Gobierno ha perdido una mano, no sé si es la derecha o es la izquierda, digo solo que es la del respeto, la que lo hacía respetable.

PERVERSO JUEGO DE MANOS