Casas vacías

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hoy en día ser propietario de una vivienda o más, pasa a ser un problema de interés para la sociedad, porque en cualquier circunstancia se puede ver ocupada la propiedad por gentes ajenas y solo con el interés de mantenerse a cobijo en la casa ajena. Las autoridades, lejos de proteger al legítimo propietario, este se haya desamparado cuando acude en busca de ayuda y protección a sus intereses, por lo que se encuentra desprotegido ante los malhechores que han usurpado su patrimonio de la noche a la mañana.
También existe dentro de este panorama desolador, los que ocupan propiedades vacías, abandonadas o en ruinas, que acaban como nidos infecciosos por la cantidad de basuras acumuladas en su interior y en muchas ocasiones son focos de ignición que acaban prendiendo y quemando el inmueble, con los peligros que ello conlleva y la posterior intervención de los bomberos, ante las alarmas de los vecinos, que ven las llamas cerca de sus domicilios. El Municipio debía hacer algo más en estos casos, evitando que las viviendas estuviesen abandonadas, manteniendo un contacto permanente con sus propietarios para que las restauren y pongan en servicio de ser vendidas o alquiladas y si no es posible esta solución, posibilitar la expropiación por interés social de la o las viviendas en cuestión, para que el Ayuntamiento tenga un margen de vivienda social municipal, para poder alojar a los sin techo y darles un cobijo por el tiempo que se determinase.
En medio de todo este meollo, está la picaresca que usan muchos ocupas y que abusan de la permisividad de las autoridades que debería velar por la seguridad jurídica del propietario de su vivienda y cuando esta fuese allanada, actuar de inmediato y poner a los causantes bajo la disposición judicial. No es posible que se den casos de abuso y aún encima se les dé parte de razón en su actuación, cuando ésta en muchos casos tiene un origen malicioso y de extorsión económica, para intentar sacar del dueño de la propiedad un beneficio ilícito en su modo de operar.
La ciudad tiene muchas viviendas vacías, tanto de ciudadanos, como de la banca, de aquellos tiempos que se construía a destajo y todo valía para poner en el mercado ladrillo a precio de oro, hasta que el tinglado se vino abajo y la banca se quedó colgada con muchas propiedades de difícil salida y algunas de las mismas son pieza de intento de ocupación por parte de las personas dedicadas a la profesión, si así se les puede llamar. 
Cuyas entidades en la mayoría de los casos ni se enteran, debido al alto número de viviendas en su poder, La parte más delicada y que causa mayor estupor en la ciudadanía, es cuando estos, ocupan una vivienda que se haya vacía de forma accidental, bien porque su dueño, trabaja en el extranjero, está de viaje por su cuenta o por el Inserso y a su regreso se encuentra con la vivienda ocupada y no puede acceder a la misma debido a que gente ajena se la ocupó en su ausencia. Aquí la ley no, solo tiene que ser tajante, sino desalojar a los ocupas de forma inmediata y que abonen los desperfectos causados en su interior, con trabajos a la sociedad.  

Casas vacías