ENTRE GALA Y OZA-CESURAS

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Uno de los mejores escritores en lengua española que alienta en este mundo es Antonio Gala. Este autor acaba de escribir, en su artículo diario de “La Tronera”: “Su campaña electoral (se refiere a los peperos), que ganaron, no se parecía en nada a esta realidad. De inagotables prometedores pasaron a ser la orden mendicante. Todo quedó en teñidos de pelo, ministros balbuceantes, saltos de comba, peleas con Gribaltar, fronteras acuchilladas y quebranto de promesas. Ahora celebran el segundo aniversario de su llegada y de muchos muertos de hambre, de tristeza, de escraches, de bolas policiales, de maldita la gana … Nunca –en la guerra, quizá– el país se ha visto tan enlutado, tan cerca de su extinción, tan deseoso de que se sumiese entero un Gabinete con tirar de la cadena, tan presidido por un ‘No sabe/no contesta’ y su pandilla de primos naturales y de novios pegones. Nunca he visto un país tan deseoso de sacudirse a esta panda de ‘jigos’ y trincones”. “Gala dixit”.
No me resistí a la trascripción sobre todo, cuando he podido leer que el popular Pablo González Cacheiro –alcalde de la fusión entre Oza y Cesuras– se ha triplicado el sueldo: 2.800 euros al mes. O sea, una subida del 257%. Este político, ahora bajó un poquito, que no sé que sentido tiene del ahorro institucional, le echa un rostro longitudinal al asunto y con una pachorra digna de mejor causa afirma: “El que se encarga de esa labor –la fusión de concellos– el primer año tiene que afrontar numerosas gestiones que los posteriores presidentes no han de afrontar”. Y ante esta tesitura los pobres vecinos “favorecidos” con la fusión han de rascarse más aún el bolsillo para pagar los 2.300 euros que cada mes ha de cobrar Pablo, Pablito, Pablete, quien dice estar “totalmente tranquilo” ante los dardos de la oposición y el cabreo de los sufridos habitantes de la nueva “desfeita fusionada”. Va más lejos Pablete: “He sido capaz de hacer sacrificios personales”.
Pero acaba su autodefensa con un brindis al sol que no tiene precio cuando apostrofa a la oposición: “No es malo si es lo único que tienen que criticar”. O sea, que por encima, chulería. Gala tiene más razón que un santo.

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