¿Paranoia dramática?

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En el Rosalía, ciclo principal, dos funciones con llenos del espectáculo “Transición”. Una feliz colaboración histórico-musical ofrecida por Centro Dramático Nacional, L’om-imprebis, Teatro Meridional y Teatro del Temple utilizando texto de Alfonso Plou y Julio Salvatierra. Obra sui generis. Deliciosa. Lección didáctica sobre hechos recientes almacenados en el desván colectivo. ¿Mito que intenta explicar la realidad? ¿Fusión de deseos potenciales para hacerlos actos? ¿Amor crítico por esta España nuestra que se evade por impotencia depresiva?
Carlos Martín y Santiago Sánchez dirigen conjuntamente esta exquisita pieza ensamblada en música, costumbrismo, politequerías, aceleración crítica y representaciones personales. Conocer el pasado para poder enfrentarnos al futuro sin acritud y al hoy determinante… excelente y fresco diseño escenográfico que permite contemplar proyecciones y diapositivas. Meritoria la música popular, himnos y canciones que enhebran la acción y su desarrollo teatral sin olvidar la inspirada coreografía, firmada, respectivamente, por Mariano Marín y Paloma Díaz. Señalemos también los aciertos de diseño de vestuario, iluminación y atrezzo.
El argumento parte de una alienación neurótica. Un paciente paranoico, llamado Adolfo, ingresa en un centro psiquiátrico por creer ser el presidente del Gobierno que hizo posible la transición española de la dictadura a la democracia. Extraordinario y plausible empeño del protagonista Antonio Valero, a quien acompaña siete magníficos y brillantes cómicos de la legua que humanizan y hacen muy creíbles personajes de otrora, que todavía conviven al lado nuestro. Testimonio sus nombres: Elvira Cuadrupani, José Luis Esteban, Balbino Lacosta, Alvaro Lavín, Carlos Lorenzo, Eva Martín y Eugenio Villota.

¿Paranoia dramática?