¡CUÁNTO TEATRO!

|

Sabíamos por Aristófanes lo mucho que la política le debe al teatro pero el teatro que estamos viendo en España supera el listón de la farsa. Nuestros políticos llevan ya más de tres meses mareando la perdiz a la espera de no se sabe qué milagro capaz de interpretar la aritmética salida de las urnas.
Rajoy parece que todavía no ha digerido que su victoria electoral no apareja una prórroga del inquilinato en La Moncloa. El PP es la primera fuerza, pero sin pareja de baile. Ciudadanos podría, pero no está por la labor. Quienes pese a sus diferencias programáticas (PSOE y Podemos), sí podrían sumar, no encuentran la ocasión para hablar y zanjar la cuestión acabando con la milonga de las agendas que no cuadran. ¿Tantas cosas importantes tienen en cartera Sánchez e Iglesias? ¿Tan indeclinables son sus compromisos como para no aplazarlos hasta resolver si van o no a concretar algún tipo de acuerdo parlamentario? 
Que se sepa, ni el primero tiene concedida audiencia en el El Vaticano ni al segundo se le espera en la Casa Blanca. Es de risa, si no fuera porque empieza a no tener gracia. Quizá la culpa de tanto postureo la tengamos los periodistas. Y más la televisión que día tras día emborrona las escaletas con inocuas noticias de ambos líderes tratados como “celebrities”, alimentando estúpidas intrigas acerca del día previsto para reunirse y hablar de una posible alianza. ¡Tres meses después de las elecciones todavía siguen así! ¡No es serio!

¡CUÁNTO TEATRO!