Una reunión, un pleno y a descansar que uno está baldado

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¡QUÉ duro es ser alcalde! Por la mañana, reunión con Feijóo–por cierto, ¿qué medio de locomoción utilizó Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, para desplazarse a Santiago– y por la tarde, pleno municipal. El Príncipe de las Mareas debió de quedar agotado. Además ya venía de un fin de semana en el que ni siquiera pudo relajarse con unas cervezas y unas pipas en su localidad del estadio de Riazor, así que será raro que vuelva a trabajar de manera inminente. Para colmo, ya salió calentito de San Caetano, pues le pidió al premier que la Xunta se implique en su proyecto de renovación de la fachada marítima, a lo que el presidente le respondió que lo primero era explicarle cuál era ese proyecto. ¡Glub! ¡Qué sabrá el alcalde en qué consiste el proyecto! Ni un plano, ni un documento... no llevaba nada de nada. ¿Y del pleno, qué? Pues lo de siempre; un palo por aquí, otro por allá y a casita. 

Una reunión, un pleno y a descansar que uno está baldado