Sí se puede

La victoria vecinal en Burgos demuestra el valor, la fuerza, de la ciudadanía y reafirma la frase de “sí se puede” que sustituye a la vieja proclama de “el pueblo unido jamás será vencido”.
No es baladí añadir que  las manifestaciones en el barrio de Gamonal tuvieron su eco en Teruel, Madrid, Valencia, Barcelona, etc. como un eco que repetía “sí se puede”.
Conviene recordar, para poner las cosas en su sitio, que –lo dijo la delegada del Gobierno en Madrid– de las ocho mil manifestaciones que se desarrollaron en los últimos diez meses, solo en doce se registraron hechos violentos. Y, por lo visto a través de las televisiones, alguna de esa violencia llegaba, y con excesiva virulencia, de los que vestían de azul.
Tampoco estará de más recordar al dirigente del PP –el valenciano González Pons– animando a los jóvenes españoles a seguir el ejemplo de los egipcios cuando, ¡ay!, mandaba entonces en el Gobierno ZP.
Ya todo el mundo sabe que el caso de Burgos fue, para aquellos vecinos, la gota que rebosó el vaso de la indignación, pues en la ciudad castellana la corrupción urbanística, los pelotazos y “las mordidas” llevaron a la cárcel a un alcalde y a un constructor… que, ¿recuerdan?, fueron indultados por el Gobierno de Aznar.
Y es que, según las estadísticas más recientes, en toda España desde la operación Orquesta a Gürtel, pasando por “nuestro” Pokémon y aledaños, hay registrados cientos de casos de corrupción con más de doce mil imputados.  Dice Rajoy que se queda “con los que no protestan” y haciéndole las cuentas, encuentro solo a  los registradores que, según difunde internet, están contentísimos de la (su) vida.
 Parece difícil pensar que los que ocupan los comedores sociales, los que tienen que pagar la ambulancia y los que ya no reciben subsidio después de pasar años cobrando un paro que no llega al diez por ciento de lo que cobran muchos políticos, los estafados por las preferentes, se puedan contar entre los amigos y asociados a Mariano.
El gran Manuel Rivas nos recuerda que “la película ‘La gran estafa americana’, que cuenta la corrupción política de unos congresistas que se dejan sobornar, allá por los años setenta, es un pringue menor al lado del monumental pastel de nuestra Gürtel”. Sí se puede y se debe acabar con todo eso.

Sí se puede

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